domingo, 20 de noviembre de 2016

HOY NADIE SE ACORDARÁ DE SELMA

Verde niebla entre los árboles
20 de noviembre. La borrasca arrecia y la luz del amanecer pugna por abrirse paso entre nubes grises esponjadas de humedad. Me gusta empezar el día con un café y las noticias del mundo que se filtran entre ralladuras, vahos y demás efluvios publicitarios e interesados. Dedico más de una hora a podar, a abrirme paso entre la maleza, a desdoblar mensajes velados, a recomponer historias invisibles y a esquivar sin miramientos a molestos duendes que, cual Peeves fastidioso, desvían mi atención.

20 de noviembre. Muere, en 1910, León Tolstói, el viejo león, el conde que no haría rico ni a las grandes franquicias de ropa ni a las funerarias, el escritor infatigable que ahondó en el alma humana y dio su vida por la escritura, el pedagogo revolucionario que puso a los niños de Yásnaia Poliana en el mapa, y tantos logros y tantas generosidades y tantas miserias más de ser humano de vida intensa.
Tumba de Tolstòi

20 de noviembre. Hoy nadie se acordará de Selma. Hoy habría cumplido 158 años. Como no goza  de la indestructibilidad del latoso Peeves debemos suponer que Selma hace tiempo ya que ha abandonado este mundo. Efectivamente, Selma Lagerlöf falleció el 16 de mayo de 1940. Era sueca, pero no la  sueca estereotipada que protagonizaría un anuncio de la lotería si su nombre cayera en manos de los creativos de Leo Burnett, ¡hay tanta maleza que atravesar!, ¡hay tantos dragones contra los que empuñar la palabra y el pensamiento, que si Larra levantase la cabeza la perdería dos veces!

Selma Lagerlöf fue una escritora sueca, autora de un entrañable  libro de aprendizaje: El maravilloso viaje de Nils Holgersson (publicado por Anaya y, a día de hoy, posiblemente descatalogado). Pero es que además Selma fue una de esas mujeres cuya vida es un ejemplo de coraje y resolución. Siendo niña sufrió una displasia de cadera, lo que la obligó a pasar horas sentada. A pesar de los pocos recursos económicos de su familia se esforzó para estudiar una carrera universitaria. Fue una maestra excepcional, muy querida por sus alumnas. En 1909 recibe el Premio Nobel de Literatura. Es la primera mujer que lo consigue. Dedicó gran parte de su vida a la escritura pero también fue una mujer solidaria y combativa. Luchó incansablemente por los derechos de la mujer. Ya en su vejez, en las cercanías de la Segunda Guerra Mundial ayudó a muchos intelectuales que huían de la opresión nazi. Parece ser que subastó la medalla del Premio Nobel para esa causa.

En 1894 había conocido a Sophie Elkan, con quien convivió en pareja y a la que amaba profundamente, según se desprende de las cartas que se enviaban.

¡Cómo no recordar hoy a Selma!

Selma y Sophie

5 comentarios:

Wineruda dijo...

Hola Hortensía,

La pena es que nadie se acordará de ella, ni de Nils. Pero ya poca gente se acuerda de nada ni de nadie , más allá de unos pocos años de antigüedad, en los propios blogs de literatura parece haber una carrera por las novedades, nunca he entendido la razón por la que los libros de más de 20 años parecen querer olvidarse o simplemente se desconocen del todo, tengo ejemplos masivos: pero es... ¿Ignorancia? ¿Desconocimiento¿ ¿Caer en las garras de la compra compulsiva de lo nuevo?
Sí, nadie recordará a Selma, pero nadie recuerda a Carson McCullers , a Iris Murdoch , a Wole Soyinka, a Alasdair Gray , a Sigrid Undset, a Lagerkvist ,a Osvaldo Soriano , a Max Aub , a Scorza, a Uwe Johnson , a Peter Handke , a Julien Gracq , a Michel Butor, a Jean Cocteau , a Jean Giono, a Alain Robbe-Grillet a... Selma Lagerlof... parece que desaparecidos de las novedades editoriales, ellos acabaron siendo pasto de lectores empedernidos y no vacilantes.
Ellos se lo pierden...:)

Un saludo

Hortensia Lago dijo...

Hola Wineruda.
Comparto tu pesimismo rebelde. El consumismo ha inoculado su veneno etéreo también en los gustos literarios. Estamos abocados a un desenfreno de comprar para desechar y la literatura se ha convertido en un objeto más. En las librerías hay cada vez más libros visualmente hermosos, con portadas llamativas y títulos la mar de sugerentes. Proliferan las editoriales de nombres impactantes, títulos que te atrapan,... Pero la buena literatura no suele servirse en fastuoso traje. Creo que no podemos luchar contra ello, solo nos queda refugiarnos bajo la sombra de un árbol y leer, por ejemplo, El húsar en el tejado de Jean Giono. Ahora que lo nombras creo que su historia puede simbolizar el tiempo que vivimos.
Como anécdota contaré que hoy fui con mi hija pequeña a la biblioteca municipal. Buscaba un libro para aprender a dibujar manga. El bibliotecario le dijo que lo único que tenía era un libro un poco anticuado ya, ¡estaba publicado en el 2007! (la Antigüedad, que dirían mis alumnos).
Buenas noches. Un saludo.

mery maría dijo...

Yo me acuerdo de Selma desde que la escogí para mi trabajo de literatura universal. Dos fueron al azar: Jane Austen y Selma Lagerlöf. No había leído a ninguna de las dos. Jane cambió mi vida al año siguiente cuando celebramos el fin de los exámenes recorriendo librerías por Santiago. Hoy es mi escritora favorita. Selma y Nils Holgersson llegaron más tarde, y aterrizaron también en la estantería de favoritos, esa que tienes más cerca, encima de la cama, entre Hamlet y los cuentos de Poe... ¡qué bonito es el azar!

Una persona que se acuerda de Selma.

Hortensia Lago dijo...

Recuerdo perfectamente ese trabajo. La otra autora, si no me equivoco, era Virginia Wolf. Ya ves que no olvido a las buenas alumnas. Me alegra que Jane y Selma hayan dejado huella en ti. Qué suerte poder recorrer librerías por Santiago.
Un abrazo.

mery maría dijo...

Si, eran Virginia Woolf, Agatha Christie y J. K. Rowling, Yo tampoco olvido a los buenos profesores.

Te puede interesar también...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...